En el Para deporte, «clasificar» significa dos cosas distintas y las dos deciden quién llega a Lima 2027: primero, encontrar la clase que iguala las condiciones de cada atleta; después, ganarse uno de los 1.665 cupos que reparte el nuevo reglamento del Comité Paralímpico de las Américas.
Antes de subirse a una pista, meterse a una piscina o lanzar una bocha, todo Para atleta pasa por un examen silencioso y decisivo: el de los clasificadores. Ése es el primer filtro de un camino que este año quedó formalmente trazado hacia los Juegos Parapanamericanos Lima 2027, que se disputarán del 20 al 29 de agosto en la capital peruana, con 17 Para deportes y 18 disciplinas repartidos en sedes como la Villa Deportiva Nacional (VIDENA), el Coliseo Eduardo Dibós Dammert y los complejos de Villa María del Triunfo.
Se esperan cerca de 2.200 Para atletas de los 34 países miembros del AmPC. Pero antes de que cualquiera de ellos compita, tiene que pasar por dos procesos que casi nunca se cuentan juntos.
La clase: la ciencia de encontrar la equidad
Cada Para deporte agrupa a sus competidores en clases, identificadas con una letra (la inicial del deporte) y un número: en general, mientras más bajo el número, mayor el nivel de la discapacidad. Un deporte puede tener una sola clase o, como el Para atletismo, más de 50. El objetivo no es diagnosticar una condición médica, sino medir cómo esa condición afecta específicamente el gesto deportivo, para que el resultado dependa del entrenamiento y no de la diferencia funcional entre rivales.
Desde el 1 de enero de 2025 rige el tercer Código de Clasificación del Comité Paralímpico Internacional (IPC), que reemplazó al de 2015 tras un proceso de revisión que incluyó a federaciones, clasificadores, atletas y expertos en derechos humanos.
El nuevo código formalizó cuatro etapas obligatorias para asignar una clase: evaluación de la condición subyacente, verificación de que exista una discapacidad elegible permanente (hay siete reconocidas, agrupadas en física, visual e intelectual), comprobación de que esa discapacidad cumple los criterios mínimos para afectar el deporte en cuestión, y recién ahí, la asignación final de la clase.
Quienes deciden son equipos de al menos dos clasificadores —médicos, fisioterapeutas, entrenadores, científicos del deporte, psicólogos u oftalmólogos, según la disciplina— entrenados específicamente para esta tarea. El nuevo código también sumó estados de revisión más claros, como R-NAO (revisión en la próxima oportunidad) y R-FRD (revisión con fecha fija), y una figura para cuando el proceso queda inconcluso, la CNC. El AmPC lo definió como «un salto cualitativo en la gestión del deporte paralímpico».
El cupo: la carrera hacia Lima
Tener una clase asignada es el punto de partida, no la garantía de estar en Lima 2027. Para eso existe un segundo camino, el que traza el Reglamento de Clasificación que el AmPC publicó oficialmente el 22 de junio de 2026 (con una actualización el 6 de agosto).
El documento cubre los 17 deportes del programa, 323 eventos de medalla y reparte un total de 1.665 plazas para atletas, a través de cuatro mecanismos: campeonatos regionales, rankings internacionales, estándares mínimos de rendimiento y plazas bipartitas —estas últimas, cupos de invitación pensados para garantizar que ningún país miembro se quede sin representación, aunque sus atletas no alcancen la marca por la vía competitiva—. El reglamento también fija los plazos y requisitos que Comités Paralímpicos Nacionales, federaciones, entrenadores y atletas deben cumplir para confirmar cada plaza.
Lo interesante es que ninguno de los dos caminos —la clase y el cupo— corre en paralelo por casualidad: se necesitan mutuamente. Sin una clase confirmada, un resultado no cuenta para ningún ranking ni estándar mínimo; sin un cupo ganado, ni la clase más precisa sirve para subirse al podio en Lima.
El propio AmPC describe este reglamento como «el punto de partida de un nuevo ciclo deportivo», y no es una frase menor: los resultados en Lima 2027 no solo definirán medallas regionales, sino que otorgarán cupos directos y puntos de ranking para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. Cada clase asignada y cada cupo confirmado en los próximos meses es, literalmente, el primer paso hacia el siguiente ciclo paralímpico.
